miércoles, 25 de enero de 2012

Kumiko...biografía.

NOVEDADES BOTICARIAS:

 AMIGOS EL DOMINGO 22 DE ENERO ESTUVE CON MIS PERSONAJES DE PAPEL EN FERIA JUSTA, EN LA PLAZA VIENNI DE VILLA MARTELLI, PROVINCIA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA.

MIS LETRAS SE ESTÁN ACOMODANDO EN SU MALETA ELEGIDA PARA IR A NUESTRO PAÍS HERMANO : URUGUAY.  EN LA CIUDAD DE LA PALOMA SALDRÁN A CAMINAR SUS CALLES Y ESTARÁN PRESENTÁNDOSE EN SOCIEDAD EN EL CENTRO CULTURAL EL  MIÉRCOLES 15 DE FEBRERO A LAS 21.30 HORAS.

CONTINUARÁN EN MARZO EN LA FERIA DEL LIBRO INDEPENDIENTE DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES ( F.L.I.A.).... 


Kumiko…  biografía




    Durante una semana me instalé en mi escritorio, desolada y loca, atormentada y pasional.
   Marcelo iría a vivir a la casa de su tía por un tiempo.
   Yo intentaba acomodar mis ideas, mis hallazgos, mis teoremas, para darle forma viva a la biografía de Cortázar, la  que yo había elegido escribir. Me rodeé de todos sus libros, volví a leerlos, subrayé lo que más me atraía. Sin lugar a dudas, detrás de cada unos de sus escritos, había un pedazo de su vida recortada al azar o a propósito.
   Cortázar ya había regresado a Francia, por lo que no podría contar con él si surgiera alguna duda.
   “Chivilcoy”, ése era el pueblo que me había nombrado con cariño. Se me ocurrió ir hasta esa ciudad que estaba a ciento sesenta kilómetros de Buenos Aires. Se lo comenté a Marcelo, a él le entusiasmó mi idea y decidió acompañarme. Antes de ir hice un par de llamados telefónicos y así me contacté con Celia, una de sus alumnas en los años en que Julio había dado clases en el Colegio Normal de ese lugar.
    Llegamos a la calle Rivadavia y a dos cuadras de la plaza principal ubicamos la casa de la mujer. La casa de Celia. Nos recibió con calidez y con un rico almuerzo. Preferí la entrevista al postre.
    Sus manos largas deslizando la tiza en el pizarrón, su voz particular y ese timbre que sonó para dar por terminada la clase, me hicieron penetrar en un Cortázar profesor y no escritor. Las adolescentes de los años cuarenta lo preferían a él y no al tentador recreo del colegio. La historia narrada por sus labios resultaba más cierta que cualquier otra. Estudiar su materia se tornaba apasionante. Las muchachas con sus largas polleras grises, rodeaban el escritorio del profesor. Todas, hasta la misma Celia, estaban enamoradas de él.
   Fuimos hasta la pensión que alquilaba en esos años, nos atendió una mujer un poco mayor que yo, hija de la dueña. Pasamos al sitio que él había ocupado. En su habitación, sólo se oían sus teclas apuradas, se veían cigarrillos amontonados en un cenicero inmenso, y una pava con agua siempre caliente. Fantasmas de acero, moldeados por una arcilla recién cocinada, aparecían y desaparecían de esas paredes viejas.
    Recorrimos la ciudad. Esa ciudad de muchas plazas, equidistantes todas de su plaza principal, de cuatro manzanas, inmensa, hermosa, bella. Su figura alargada pocas veces la había recorrido, prefería la soledad de su cuarto y no ese amontonamiento de gente caminándola.
   Esa misma tarde alquilamos su habitación en la vieja pensión. El cuarto, su cuarto, estaba abandonado, pero no nos importó. No dormí en toda la noche, sólo imaginaba cuáles de las historias escritas se habían concebido en ese lugar.
   En mi mente giraba una rayuela que vería la luz veinte años más tarde. Una rayuela dibujada ahí al lado del monumento del General San Martín en la plaza del centro. La Maga, era esa mujer que él estaba inventando, para que un día eligiera irse de estas tierras a una Francia salpicada de historias dispares. Una Maga, que bien podría tener un hijo de un padre ausente y que podría conocer a un Oliveira culto y vulgar, erudito y burdo. Estos personajes se iban asomando, querían disfrazarse de algo para aparecer en sus historias.  No era él quien los quería tener consigo, sino que eran ellos los que necesitaban de su imaginación y de su arte, para darse a conocer al mundo.

Extraído de "Kumiko, mujer sin tiempo". Pág 91.
ISBN 978-987-33-1113-0
CDD A 863 
Edición Milena Caserola y )el asunto(
 

domingo, 15 de enero de 2012

Kumiko... las entrevistas.

NOVEDADES BOTICARIAS:

 EL DOMINGO 22 DE ENERO DE 2012 ESTARÉ CON MIS LIBROS EN FERIA JUSTA...EN LA PLAZA VIENNI, AV, MITRE Y LAPRIDA...VILLA MARTELLI ...PCIA BS. AS. HORA : 15.00 HASTA QUE SE VAYA EL SOL... LOS ESPERO :-)

 EL MIÉRCOLES 15 DE FEBRERO DE 2012 ESTARÉ PRESENTANDO MIS DOS LIBROS EN EL CENTRO CULTURAL DE LA PALOMA/ URUGUAY... A LAS 21.30 HORAS.

-EL VIERNES 16 DE MARZO DE 2012 EN BUENOS AIRES, AV. CORRIENTES..............YA LES CONTARÉ :-)



Kumiko…  las entrevistas

 Autora : Graciela Amalfi.


     Varias fueron las entrevistas que siguieron a la primera. Recorrer su vida era una experiencia inolvidable y en la que me sentí envuelta por algo maravilloso.
     Pasaron tres meses de nuestro primer encuentro y pasaron también tres años desde que había regresado de El Bolsón.
    No sé por qué motivo desde hacía tres, tres, tres días estaba leyendo las cartas enviadas por Marcelo.
    Un día de invierno amanecía en Buenos Aires. Mi escritorio estaba tan lleno de papeles escritos y hechos bollos como el del escritor. Mi escritor. Esa mañana me sentía rara,  recorrida por sensaciones irreverentes y sin reglas. El trabajo que tenía por delante, podría ser una de las causas de mi alboroto, no sabía qué pasaba en mi interior.
    Me senté frente a mi Rémington con una enorme taza de café y acomodé la primera hoja. Hoja que oficiaría de borrador, sabía que había mucho para escribir y re-escribir. Los libros, los apuntes, algunas fotos me habían rodeado, me sentía cercada por esa loca fantasía de elaborar la mejor biografía de Cortázar.
    Escribí tres o cuatro hojas, corregí algunas palabras que no me gustaban, tiré varios papeles en el cesto y al final de todo este empapelado de letras, sonó el timbre de mi departamento.
   Sorprendida me dispuse a atender. No esperaba a nadie, en la imprenta me habían dado una semana de vacaciones, pensé que sería el encargado del edificio el que estaba del otro lado de la puerta.
   Pateando algunas hojas que estaban en el piso y un poco disgustada por la interrupción… atendí.
   Mi cara quedó petrificada con una sonrisa larga y con ojos de sorpresa. Enfrente de mí… estaba Marcelo. Yo no lo podía creer. Su cara me devolvió una mirada suave a modo de caricia. Él me abrazó, y algo melancólico, me preguntó si podía pasar.
   Charlamos un montón entre cafés y tostadas. Se radicaría definitivamente en Buenos Aires, había conseguido un nombramiento de profesor de música, en el colegio Normal Nº 1 de la calle Córdoba y Ayacucho. Su tía era rectora en ese centro educativo tan renombrado en la ciudad.
    Esa  noticia me alegró. Fueron tres años de soledad, tres años en los que me di cuenta que lo extrañaba.
   Aprovechando mis días de vacaciones, y a pesar del frío, nos fuimos a pasear a Mar del Plata, ciudad muy popular por su playa.
    El frío aprovechó para acercarnos. Alquilamos una habitación en un hospedaje, desde donde podíamos ver el mar. Cuando el viento no lo impedía, hacíamos largas caminatas por la arena. Nos sentíamos como dos adolescentes enamorados, esos tres años de separación, en lugar de alejarnos nos acercaron, nos hicieron madurar, nos enfrentaron a una vida distinta, en un mundo para cada uno, en un mundo impar. La guitarra nos acompañaba en la playa con alguna melodía de los años sesenta.
   El tiempo de regreso había llegado, y mi Rémington inquieta esperaba que Oliveira, o la Maga, o el león, o los cronopios, se deslizaran por sus teclas… otra vez.


Extraído de:
Amalfi, Graciela.
Kumiko…  mujer sin tiempo.-1º ed.-CABA: el
Autor.2011.
112 p.; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-33-1113-0
1. Narrativa Argentina. 2. Novela. I. Título
 CDD A 863

lunes, 9 de enero de 2012

Kumiko... entre rayuelas y cronopios.



AMIGOS GRACIAS POR PASAR NUEVAMENTE POR MI BLOG... ACA VA EL CAPITULO QUE CONTINUA EN LA NOVELA QUE ESTAMOS LEYENDO...
LES CUENTO ,OTRA VEZ ,QUE EN FEBRERO ANDARE CON MIS PERSONAJES DE PAPEL, POR LA PALOMA/URUGUAY... EN EN CENTRO CULTURAL, EN EL CANAL DE TV REGIONAL 8, Y DANDO VUELYAS POR LA PLAYA...

EN UNOS DIAS LES CONTARE MAS NOVEDADES... SORPRESAS PARA MARZO... GRACIAS POR PASAR.............
LOS QUIERO SIEMPRE.............BOTICARIA GRACIELA.



Kumiko…  entre rayuelas y cronopios




  Tomé el colectivo que me dejaba a dos cuadras de su casa. Cuando llegué no podía creerlo. Tuve que detenerme, frente a esa enorme puerta de madera con un picaporte inmenso y de bronce. Quedé como petrificada en un lugar desconocido, atónita, ciega, muda. El brillo del bronce me invitaba a entrar. La fachada de color amarillo claro y los dos escalones que me acercarían a ese pedazo de madera, me abrían sus paredes para empujarme al lugar.
   Miré mi reloj, el último regalo de mis padres, la hora de la cita había llegado. Cuando llamé a la puerta, una señora me invitó a pasar a un pequeño cuarto, que oficiaba de escritorio. En ese lugar, había una máquina de escribir sobre una mesa repleta de papeles escritos, otros en blanco y algunos hechos bollos.
   La biblioteca me dio la bienvenida con esos autores a los que una y otra vez Cortázar había leído: Poe, Hawthorne, Saki, Jacobs, Foster, Lugones, Quiroga y por supuesto Borges.
    Un cuadro, con un dibujo que delineaba la casa más famosa de sus historias, estaba recostado cerca de la ventana. Llamó mi atención, la cantidad de habitaciones  estampadas arquitectónicamente, nunca hubiera imaginado una casa tan grande para un cuento. Sólo para un cuento.
    Estaba dentro de su mundo, de ese mundo de vuelos. Vuelos imaginados y vuelos reales. Los personajes de sus cuentos me abrazaban, algunos chocaban contra mi ignorancia de escritora y otros me invitaban a tomar su mano para entrar en ese hemisferio distinto, nuevo, sobrehumano. Un haz de  luz, dos, tres, atravesaban cada pedazo de mi cuerpo, para contenerme en esa magia exasperada y plena. Quise tomar cada página de sus libros, leerlas, releerlas, aprenderlas de memoria.
    Un olor a consejos de cómo se hace para reír o llorar, llegó con aroma a tinta y papel gastado.
 Si dijera, que me sentía estar bailando el vals en mi fiesta de bodas, no estaría mintiendo. La sensación que había experimentado, a mis diecisiete años, cuando me imaginé en el escenario interpretando “La Traviata”, se derrumbaba ante este presente.
  Otro cuadro con color a rayuela, un rostro que bien podría ser el de la Maga, un suicidio, una locura, un número olvidado, una tragedia. En ese hemisferio acababa de entrar.
  Un montón de conejos blancos y  suaves,  pero vomitados desde un hombre asqueado de tanta soledad, en una Buenos Aires, repleta de gente y hundida en una miseria de mugre y hastío.
   Un tigre agazapado esperando mi más mínima distracción para aparecer y atacarme.
    Esos monstruitos verdes, amorfos, locos y chiflados como el tango, que no dejan de girar en una milonga triste y pobre, que se burla de amores ajenos.
    Ese raro azteca que corre sin parar y sueña y suda y recuerda y muere enloqueciendo al lector distraído.
   Su mundo me atrapó, me dio vueltas, me hizo despegar hacia un lugar nunca imaginado. Un globo gigante me llevaba de un rincón a otro de la habitación.
   Puf… el globo explotó y entró el escritor, Julio, el mismísimo Cortázar. Alto, flaco, y con una  “r” caída del renglón se dirigió hacia mí y me saludó con un gesto dulce y paternal.
   Aterricé de golpe en el escritorio y me sentí como un papel hecho un bollo, para jugar en sus manos … o ser tirado para siempre en el cesto de basura.

 Extraído de "Kumiko, mujer sin tiempo".
Autora: Graciela boticaria Amalfi.
ISBN 978-987-33-1113-0
Novela/ 110 páginas.
Co-edición Milena Caserola y )el asunto(



miércoles, 4 de enero de 2012

KUMIKO Y LA LITERATURA.

AMIGOS MÍOS, APROVECHO ESTE POST PARA DECIRLES QUE EN FEBRERO ESTARÉ PRESENTANDO MIS LIBROS: "DES PALABRAS ARMANDO" Y "KUMIKO, MUJER SIN TIEMPO" EN EL CENTRO CULTURAL DE LA PALOMA/ URUGUAY.
COMO SIEMPRE AGRADEZCO LA LECTURA DE CADA UNO DE USTEDES.


ACÁ VA OTRO CAPÍTULO DE KUMIKO... Y SU ENCUENTRO CON JULIO CORTÁZAR.


Kumiko…  y la literatura




  El ofrecimiento de Mabel había resultado más que fructífero, no sólo por haber hecho que su padre me contratara como correctora en su editorial, sino porque me permitió acercarme a escritores, literatos, periodistas.
  En el lugar trabajé alrededor de diez años. Diez años que me hicieron recorrer caminos sinuosos, rectos, limpios y de los otros. Tuve la oportunidad de saltar entre las Famas y Cronopios de Cortázar, entrar a “La casa tomada” e imaginar mil historias en ella, descansar en un sillón aterciopelado para meterme en un parque increíble en medio de una historia de amor y de sangre. La vida de Julio Cortázar me cautivó desde la primera Rayuela que jugó en mis pies. Sus viajes a Francia, su París con una “Maga” a la que llegué a envidiar, sus primeros años en el sur del gran Buenos Aires, sus clases en el colegio Normal de Chivilcoy, su ida a Mendoza, su regreso, sus vuelos, sus personajes, sus ficciones, sus verdades. No había ningún desperdicio en ese hombre largo y flaco.
   Horacio, el padre de Mabel, me dijo que tenía una gran sorpresa para mí. Imaginé la publicación de uno de mis cuentos, una entrevista a algún escritor reconocido, la corrección de un texto de un premio Nobel. De nada de eso se trataba.
 La sorpresa era, que esa misma noche, invitarían a cenar a su casa al mismísimo genio de “Bestiario”. Con mis veintiséis años y todo mi mundo de letras encima, no me atrevía a hablar demasiado. Sólo quería escuchar su voz, mirarlo, sorprenderlo en algún gesto incierto o loco. Este hombre era un enigma para mí. Absolutamente todo lo que escribía no dejaba de sorprenderme.
  Cuando llegó el postre y después de estar casi dos horas compartiendo la mesa, me sentí con derecho a preguntarle si podía escribir su biografía. Con una larga sonrisa aprobó mi moción.
   Regresé a mi casa como en una nube, me sentí volar por un espacio de felicidad, quizás incomprensible para el mundo pero extremadamente claro para mí.
  Esa noche junté todas las notas, periódicos, libros, recortes, escritos, que tenía con noticias suyas. Había acordado una serie de entrevistas con él, quien sería el primer protagonista de mi historia viva. Era más que comprensible que esa noche yo no pudiera dormir ni medio minuto. Su voz afrancesada rozaba mi piel, su barba espesa tan parecida a la de Marcelo chocaba contra mi cara acariciando mi mirada. La suma de esas sensaciones imaginadas, sucumbía en mi mente impidiendo mi sueño. No sé por qué, esa noche, el recuerdo de Marcelo se me hizo fresco y cercano. El café, tan negro como la  luna nueva, fue mi compañero en esas horas. El café y mi Rémington, testigos incondicionales y sin nadie observándome, me aprobaban a veces y otras me mostraban desconcierto.
   Amanecía, tomé el último sorbo de café y me preparé para dirigirme a la dirección que el escritor había anotado en un papel.
  Un deseo impagable estaba a punto de consumarse, sabía que por fin iba a tomar entre mis manos a aquellos Cronopios caprichosos y que los podría atrapar aunque sea por un rato. Cada unos de los ratos que durara la serie de entrevistas que tenía por delante.
   Una Rayuela se iba dibujando al costado del sol y un montón de Famas la acompañaban.


 Extraído de "Kumiko, mujer sin tiempo".
Autora: Graciela boticaria Amalfi.
ISBN 978-987-33-1113-0
Novela/ 110 páginas.
Co-edición Milena Caserola y )el asunto(



Apostá a la literatura contemporánea autogestiva

Hola, visitantes de mi blog. La primera vez que publiqué dos de mis cuentos, lo hice en una Antología editada por la editorial Creadore...