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domingo, 4 de diciembre de 2016

Unas líneas de mi próximo libro : "Las madrugadas de Agustín"

Hola, amigos de mi blog.

En esta entrada quiero contarles que durante esta semana haré una segunda prueba de galera de mi próximo libro "Las madrugadas de Agustín".

Agustín tiene doce años, y nos relata las cosas que le pasan en el colegio: su amor por Sol, sus peleas con Antonio, su amistad con Lucía...

Espero que antes de que termine este año pueda estar esta historia en papel, y que sean muchos quienes quieran leerla.

Acá les dejó unas líneas de esta novela que tendrá más de 120 páginas, además de una ilustración por cada capítulo, y una sorpresa más, que la dejo para cuando el libro esté in vivo.

 "Hoy cuando volvía del Colegio pasé por la librería y busqué el libro que me dijo la abuela. Lo encontré. Las aventuras de Alicia en el país de la Maravillas, todo ilustrado y con frases que a Lu le van a gustar: Alicia advirtió, con cierta sorpresa, que las piedrecitas se convertían en pastelitos, ¡Brilla, brilla ratita alada. ¿En qué estarás tan atareada?
A la tarde fui a visitar a Lucía y le llevé el libro de regalo.
Es hermoso me dijo ella, y me abrazó. Gracias, me encanta.
Su mamá nos hizo la merienda y después nos pusimos a ver el libro, y mirar las ilustraciones y leer las frases que tenían. Lucía estaba feliz, se le notaba en la cara. Me contó que ella había leído la novela completa de Lewis Carrol, y que le había gustado un montón, pero que este libro lleno de ilustraciones le gustaba más todavía.
Le dije que la extrañaba en el colegio. Y que algunos de los chicos me miraban y hablaban por lo bajo, seguramente comentando lo que yo había hecho el otro día. Lucía me dijo que no les hiciera caso. También me pidió perdón por el lío que armó al sacarme la muleta y querer pegarle a Sol. A ella le molestaba que Sol fuera tan indiferente conmigo, y como amiga quería protegerme. Eso me dijo. Así que se me fue de la cabeza mi ocurrencia de que Lucía pudiera estar enamorada de mí. La verdad es que es mejor, sino sufriría mucho porque yo vivo hablándole de Sol. Me quedé como dos horas charlando con Lucía, me sentía muy bien con ella.

Cuando volvía de la casa de Lucía se me ocurrió..." / Graciela Amalfi

AUTORA: Graciela Amalfi.
ILUSTRADORA: Alejandra Romero.
DIRECCIÓN EDITORIAL: Milena Caserola.



Gracias por sus comentarios y por regresar al blog boticario.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Mi visita a la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra de Buenos Aires

Hola, amigos de mi blog.

El lunes 17 de octubre, fui invitada por la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra a participar de un evento al que concurrían alumnos de primer a tercer grado del Colegio Divina Providencia del barrio de Saavedra, CABA.

La página web  ( www.bibliotecacsaavedra.org.ar) de la Biblioteca nos dice:

Una Biblioteca Popular es una Asociación Civil autónoma, creada por la vocación solidaria de un grupo de vecinos de una localidad o barrio -dirigida y sostenida básicamente por sus socios- con el fin de brindar información, educación, recreación y animación socio-cultural mediante una colección bibliográfica y multimedial de carácter general y abierta a todo público.
La Asociación Vecinal y Biblioteca Popular Cornelio Saavedra fue fundada en el año 1918. Se trata de una institución educativo-cultural básica que en forma amplia, libre y pluralista ofrece servicios y espacios para la consulta, la expresión, el desarrollo de actividades culturales, de extensión bibliotecaria y de la lectura.


Esta Biblioteca está ubicada en la calle García del Río 2737 de la ciudad de Buenos Aires.
En ella se desarrollan múltiples actividades culturales. Teléfono 4701 5180 Horario de atención: 15.00 a 20.00 horas.

Durante la visita de estos alumnos, la bibliotecaria  Sra. Mary Casanova explicó qué es una biblioteca, interactuó con los alumnos por medio de preguntas y respuestas. Los chicos, acompañados por docentes y padres, se interesaron por recorrer todas las instalaciones y disfrutaron mucho del encuentro.




 

Yo participé leyendo uno de los cuentos de mi libro infantil "Las aventuras de Cata y su abuela Lili". Además los chicos me hicieron preguntas referidas a mi actividad literaria. Leí mi cuento "Renzo, el perro mochilero".

Dejo un fragmento del cuento, y algunas fotos del encuentro con los alumnos en la Biblioteca del barrio.



Renzo, el perro mochilero
   
Renzo anda siempre de acá para allá, y lleva su mochila roja como todos los mochileros: en la espalda. En el barrio de Cata, todos lo conocen: no cualquiera es un perro mochilero. Y además no cualquier perro sabe hablar, y él habla; pero esto no les llama la atención a los chicos, porque Renzo siempre fue un perro distinto. Algunos dicen que se escapó de un laboratorio, que los científicos pudieron hacerlo hablar y le dieron inteligencia.
Mientras viaja, recorre campos de girasoles y maizales. Va por caminos de mariposas de colores que suben y bajan, divirtiéndose. Se baña en los arroyos, y es amigo de los ríos, que le murmuran canciones que sólo Renzo entiende. A veces el viento le hace cosquillas en el hocico para que él siga caminando y no se duerma. Claro que, de tanto andar y andar, también se cansa. Por ahí se pone a dormir en alguna calesita vacía o en la estación de trenes o debajo de algún árbol con hojas que se sacuden despacio para no despertarlo. Cuando duerme de más, aparecen los grillos y los gorriones, y lo despiertan.
Renzo camina y camina. Le encanta pasear en medio de las rosas, como las que tiene la abue Lili en el jardín, o entre el aroma de los limoneros. Lo alegra ver el amarillo de los limones, percibir su olorcito ácido y medio dulce. Y ni que hablar cuando llueve: Renzo se va al parque, para echarse bajo un árbol espeso a mirar la lluvia.
―¿Qué llevás en tu mochila, Renzo? ―le preguntan los chicos.
―Cosas de mochilero ―les dice él, y no les cuenta nada.
Cata y sus amigos también quieren saber qué lleva Renzo en su mochila roja. Ni la abue Lili sabe. Todos imaginan qué podrían encontrar: un par de huesos, una botella con agua, un paquete de galletitas con forma de gatos, un cuchillo, una linterna, un libro sin índices, un mapa de colores. ¡Cuántas cosas cabían en esa mochila tan, tan grande! Lo que sí saben que lleva es una bolsa de dormir, porque bastante sobresale de la mochila.
Un día, cuando la curiosidad los venció, todos los chicos lo rodearon:
―¡Que abra la mochila! ¡Queremos ver!
Renzo no habló: ladró enojado, y los chicos dejaron de preguntarle.
Pero hasta los otros perros querían saber qué llevaba ahí adentro. Ni el perrito de Cata, que es tan simpático, pudo convencerlo de que le contara lo que llevaba de aquí para allá.
A uno de los chicos ―uno de esos chicos malos que nunca faltan― se le ocurrió que él y los de su banda podrían robarle la mochila a Renzo.
―No ―dijo Cata―, eso es ser tramposo: hay que averiguar qué lleva Renzo en la mochila, pero sin hacerle daño.
Y, cuando Cata dijo eso, los muy estúpidos se rieron de ella.
Y un viernes frío y que llovía mucho―no había gente en el parque―, los tres malos se acercaron a Renzo, que estaba echado bajo su árbol. A él le pareció que querían hablarle, pero en lugar de eso empezaron a darle puñetazos y patadas. +Uno le metió una bolsa en la cabeza, otro le agarró las patas de atrás, y el más malo de los tres le robó la mochila. El perro trataba de morderlos, pero no pudo zafarse de la bolsa aunque sacudiera las patas como loco. Con la mochila a la rastra, los tres salieron corriendo. Renzo quedó en medio del pasto y bajo el aguacero, hasta que pudo arrancarse la bolsa. El pobrecito estaba todo machucado, lleno de moretones y empapado. Igual se sacudió, se estiró y corrió a perseguir a los chicos.
―¡Mi mochila! ¡Devuélvanmela, malvados cachorros de gente!
Los tres chicos malos se metieron en la casa de uno de ellos, que vivía enfrente del parque, y el pobre Renzo se quedó ladrando en la vereda. Seguía lloviendo. Él estaba muy triste sin su mochila. A su edad, arrugado de tanto empape y con las orejotas chorreando, se sintió un verdadero perrito abandonado.
La gente pasaba apurada con sus paraguas. Veían a Renzo, pero no lo reconocían sin su mochila. Nadie tenía tiempo de pararse a mirar qué le pasaba a un pobre perro empapado que ladraba de desesperación. Las orejotas se le alargaron más todavía con tanta agua.
Aunque llovía mucho, Cata había ido a la clase de danza. Con su piloto azul, las botas nuevas y agarrada bien fuerte de la mano de la abue Lili, caminaba saltando los charcos. De repente se chocó con un perro todo mojado: ¡Renzo!
―¿Qué hacés todo mojado, Renzo? ¿Y la mochi?
―Se salieron con la suya ―ladró el perro mirando hacia la ventana de la casa de esos tres chicos ladrones.
―Se salieron con la suya ―repitió la abue―, pero ya verán.
(sigue...)

Extraído de mi libro de cuentos "Las aventuras de Cata y su abuela Lili". Si les interesa tener un ejemplar se contactan a mi mail, y con gusto se los hago llegar. En la ciudad de Buenos Aires sin gastos de envío y en el resto de Argentina se agrega el costo de envío.

¡Gracias por visitar mi blog!

Me encantaría que dejen un comentario acerca de lo que les pareció este post o el blog en general.

Hasta la próxima,
Graciela Amalfi, escritora.

lunes, 29 de agosto de 2016

Parada Boticaria en la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra / Buenos Aires/ Argentina


Hola, amigos del blog.

Hoy domingo 28 de agosto de 2016 se realizó un evento para festejar el Día del Niño en la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, ubicada en el barrio Saavedra de la ciudad de Buenos Aires.

Hubo muchos asistentes, entre chicos, padres, tíos y abuelos.

Estuvieron presentes integrantes de la Comisión Directiva de la Biblioteca.

La Comisión de Difusión fue la encargada de organizar este lindo momento, que se repetirá el último domingo de cada mes. 

El lema es "La biblioteca se abre el último  domingo para el barrio".

Hubo varios espectáculos a la gorra ( cuya recaudación los artistas  la donaron a la biblioteca). 

La narradora Pía Córdova nos deleitó con dos hermosos cuentos.

Hubo un taller para niños. Una obra teatral para la familia. El cierre estuvo a puro ritmo de bombos y baile.

Yo pude participar con la exhibición y venta de mis libros con mi Stand boticario.

La Biblioteca Popular se sostiene con el aporte de sus socios. En 2018 cumple cien años. Estamos empezando a programar los festejos para semejante y emotiva ocasión.

La Biblioteca de Saavedra los invita a conocer sus instalaciones, y necesita de la adhesión de más socios para seguir en pie. Los socios, además de retirar libros en forma gratuita, pueden utilizar la Sala de Lectura que cuenta con computadoras.

Los invitamos a acercarse a la biblioteca ubicada en García del Río 2737, entre las calles Vidal y Moldes, de la ciudad de Buenos Aires. Teléfono: 4701 5180 (Lunes a viernes de 15.00 a 20.00 horas).

Además es bueno saber que durante la semana se realizan varios y variados talleres a precios promocionales.

Les dejo algunas fotos del evento de hoy.

Los esperamos el domingo 24 de septiembre a partir de las 15.00 horas. 

Pueden acercarse de lunes a viernes de 15.00 a 20.00 horas para conocerla, ver la infinidad de libros que tiene y hacerse socios con un arancel muy bajo.






Gracias por pasar por mi blog. 

Recuerden dejar un comentario.

Si quieren adquirir algunos de mis libros se comunican a mi mail. En la ciudad de Buenos Aires y Vicente López el envío es gratuito. Al resto del país lo hago por Correo Argentino.

¡Gracias una vez más!

Graciela boticaria Amalfi

lunes, 22 de agosto de 2016

Las aventuras de Cata y su abuela Lili : el libro.


Hola, amigos de mi blog.

En esta entrada les quiero contar que sigo difundiendo mi libro infantil Las aventuras de Cata y su abuela Lili.

Autopubliqué 400 ejemplares que presenté el 13 de noviembre de 2015 en el Museo del Libro y la Lengua de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. 

Como ustedes saben, la difusión y venta de mis libros la hago en forma totalmente autogestiva. Ya superamos los 200 lectores, poco falta para llegar a los 250 lectores. 

Mis objetivos durante el primer año del libro era :

1- Llegar a 250 lectores ( faltan 20 lectores y llegamos).

2- Que mi libro se lea en 5 países. Llegamos a Inglaterra, Noruega, Francia, Dinamarca, USA y Colombia. ¡Objetivo logrado!

3- Que tenga lectores en 8 provincias argentinas: Buenos, Aires, Mendoza, Chubut, Salta, Santa Fe, Jujuy, Tucumán, La Rioja. ¡Objetivo logrado!

4- Llegar a 50 localidades: llegamos a 40 ciudades ( nos faltan 10).

Tengo la satisfacción de recibir hermosos comentarios acerca de las historias que contiene el libro, y también acerca de las ilustraciones ( realizadas éstas por Alejandra Romero).

Este libro es leído a chicos a partir de los 2 años, y son los más grandecitos que ya saben leer que lo hacen por su cuenta. 

Me sorprende el rango etario por el que es aceptado: chicos entre 2 a 9 años.

Los adultos que lo leyeron también me han dicho que les encantaron las aventuras de nuestra simpática amiga Cata y su abuela Lili.

Les voy a dejar el primer cuento de los cinco que contiene el libro.
 Que lo disfruten.
Saben que pueden pedirme un ejemplar. Si viven en la ciudad de Buenos Aires o Vicente López se los llevo sin costos de envíos. Al resto de Argentina el envío es por medio de una encomienda del correo argentino. 
Se pueden contactar a mi mail.

¡¡¡Muchas gracias por pasar por mi blog!!!


Lola, la jirafa bailarina

Autora: Graciela Amalfi.

La jirafa Lola no lo pasa mal en el zoológico: le dan comida, la cuidan. Los chicos van a visitarla después del colegio, y le llevan unas hojitas de los árboles. A Lola le gustan mucho. Lola estira su cuello bien largo, y lo estira más y más… hasta mojar con su lengua las manitos de los chicos.
Además, Lola es bailarina. Cuando se juntan muchos chicos, los cuidadores del zoo le ponen una pollerita, le calzan unos zapatitos con taco y le anudan un moño entre los cuernos. Le quedan de diez la pollerita azul, los zapatitos rosas y el moño anaranjado.
Cuando llueve, los chicos no van a visitarla. Entonces Lola se pone un poquito triste, y empieza a bailar y bailar.
Baila y baila, dando vueltas y vueltas. Sus zapatitos de taco hacen plaf, pluf y plif, y la pollerita gira y gira, y el moño se mueve tanto que termina por desanudarse. Pero lo más importante: a cada giro que da, Lola se va sacando de encima la tristeza.
Un día, a Lola se le partió un taco contra la piedra que un señor muy malo había lanzado adentro del corral. Y la pobre jirafa, tan alta como era, empezó a tambalearse y tambalearse…¡hasta que se cayó adentro de su propio bebedero! Y lo peor es que le pasó delante de unos chicos de esos tan tontos que se burlan de las desgracias de los demás: al ver a Lola con la pollerita empapada, los malditos se mataron de risa. Y eso a Lola le dio mucha vergüenza, y así fue que a partir de ese accidente decidió bailar sola, en su casita del corral.
Pero nadie me ve, pensaba. Y las lágrimas le rodaban cuello abajo.
― ¡Lola, Lola, queremos que vuelvas a bailar! ―le gritan los chicos buenos a la salida del colegio, pero ella los mira y se hace la sorda.

Una tarde, fue al zoológico una nena de otro barrio. Se llamaba Cata. La abuela la llevó a pasear porque Cata estaba triste: su perrito se había doblado una patita y no podía caminar.
Cata vio a Lola salir de su casa del corral, y se soltó de la mano de su abue, y se arrimó bien a las barandas que separaban a la jirafa de la gente. Quería darle las hojas que había arrancado del árbol de la casa de la abue: la nena sabía que a la jirafa bailarina le encantaban. Y había pensado esa mañana, cuando se bajó del árbol: “A lo mejor, hacerle un mimo a la jirafa me saca la pena por mi perrito”.
Pero no había caso: cuando esa nena tan simpática se le acercó abriéndose paso entre la gente, la jirafa se dio cuenta de que Cata lloraba.
¿Saben qué hizo entonces Lola?
¡Empezó a bailar! Sí, a bailar adelante de Cata y de todos los chicos del barrio del zoológico.
Cata empezó a sonreír, y su sonrisa se fue haciendo cada vez más ancha.
Y, cuando llegó a su casa, se puso más feliz todavía: su perrito caminaba bien porque ya se había curado.

Desde ese día, Lola no tuvo más vergüenza, y bailaba y bailaba.
Los chicos salían del colegio y se iban corriendo al zoológico a ver bailar a Lola, la jirafa bailarina.
Los otros animalitos del zoológico la imitaron. Todas las tardes, el zoológico se transformaba en una gran fiesta, y los nenes aplaudían sin parar pensando en Cata: ¡había tenido que venir una nena de otro barrio a convencer a la jirafa!

(Cuento extraído del libro Las aventuras de Cata y su abuela Lili, autora Graciela Amalfi)

¡Gracias por pasar por el blog!
 ¡Gracias por compartir! 
¡Gracias por elegir mi libro!

Hasta la próxima. Un abrazo para todos♥