sábado, 7 de septiembre de 2013

Un rincón de lectura en el Colegio Saint James de Villa Urquiza/CABA


Amigo bloguero, en este post te cuento que el 5 de septiembre tuve el gusto de ir por 3º vez al Colegio Saint James del barrio de Villa Urquiza, de la ciudad de Buenos Aires.
Desarrollamos la actividad de lectura y esta vez también de escritura, en la Biblioteca de la Escuela.
Los alumnos de 6º y 7º grado fueron los protagonistas. El cuerpo docente y la bibliotecaria estuvieron presentes, participando y coordinando la actividad.
Abajo te dejo algunas fotos.



Los chicos habían trabajado sobre un cuento mío, aún no publicado. 

1º Etapa- Leímos el cuento entre todos, para recordarlo, emiteron sus opiniones en forma escrita, de acuerdo a la consigna establecida en la visita anterior...Decir qué les gustó y qué no les gustó de ese cuento y el por qué. Fue una experiencia muy enriquecedora.

2º Etapa- Comencé a leerles los primeros párrafos de otro cuento mío y cada uno de ellos desarrolló una historia, en base a lo que yo les leí. Todos escribieron cosas muy creativas. 

¡ Felicitaciones a los alumnos de 6º y 7º grado!

¡Felicitaciones al equipo docente y directivo de este Colegio por incentivar  la lectura y 
creatividad de sus alumnos!

Graciasssssssssss por confiar en mis letras y volver a invitarme por 2º año consecutivo.

Acá te dejo el cuento, sobre el que los chicos trabajaron.
También vos podés dejarme tu comentario, de lo que te gustó y no te gustó del cuento.
Graciasssssssssssssssssssss




Una noche negra en el Vondel – Park : Noche de Iglesia

A una ciudad de ensueño: Ámsterdam



   La iglesia estaba enfrente del canal Amstel. Era la más antigua, por eso se justificaban sus paredes roídas, las telarañas deshilachadas y las baldosas carcomidas por el tiempo.  Sí, por el tiempo y algo más.

Mucha gente la visitaba de día, pero de noche sólo el cura Oteen, Jas Oteen la habitaba. Al menos eso es lo que pensaban los feligreses y también los vagabundos que recorrían la zona. El canal la hacía majestuosa, de él sobresalía un agua sucia y con olor a cadáveres flotando. No es que hubiera cadáveres en el Amstel, sólo que su aspecto daba miedo al mirarlo.

Jas cerraba la puerta principal a las 7 de la tarde, a partir de esa hora nadie podía entrar y lo que era peor, salir del lugar.

Una noche Nierrs, un joven holandés, caminaba por la vereda del otro lado del canal y observó que había luces que iban y venían dentro de la iglesia. Inmediatamente, cruzó el puente que lo separaba del edificio viejo y se acercó. Al principio le pareció divertido, pero cuando se paró en el primer escalón de acceso, su cara cambió, todo su cuerpo empezó a temblar. De pronto se sintió poseído por un poder sobrenatural, algo que nunca le había sucedido. En un instante fue transportado mágicamente al interior. No podía creer lo que veía ahí adentro: las estatuas de los santos caminaban, se reían a carcajadas y se burlaban de él. En el primer piso se oía cantar un coro desafinado, que emitía rugidos que lo aterrorizaban. Nierrs quería correr, pero sus piernas estaban paralizadas y no era por su propia voluntad. Una fuerza extraña a él lo mantenía fijo al piso.

Las velas del altar, comenzaron a apagarse de a una, de repente escuchó un PLOP, luego un CIRP, más tarde un CRAC y al final un TRIP, de ese modo vio que de a poco entre los PLOP, CIRP, CRAC Y TRIP, se habían apagado todas, sin que en apariencia nadie hubiera intervenido.

Todo se volvió oscuridad.

 “Una negra noche en la iglesia”, podría haber sido el título de un cuento o de una novela, que a algún alocado escritor se le ocurriera escribir.



Nierrs  conocía el nombre del cura, porque cuando era chico, siempre iba a esa iglesia con su abuela y así fue como gritó su nombre:

— ¿Padre Jas, me oye?



 Respondieron.

 Pero no era precisamente Jas Oteen, era alguien con una voz rugiente, que provenía de atrás del altar que estaba a la derecha, el más chico de todos, el que tenía a su santo preferido.



—Padre Jas, Padre Jas—gritaba desesperado el muchacho.

Callate imbécille dijo la voz de ultratumbaobservá y no digas una palabra si querés salir vivo de acá— le  susurró, ahora ya bien cerca de él.

De la pila de agua bendita, salió un chorro en forma de serrucho,  chocó con las flores del altar mayor, éstas fueron hechas añicos y transformadas en un líquido verdoso y pegajoso que se expandió por el lugar. Los zapatos de Nierrs se mojaron, por su pantalón empezó a subir esa sustancia asquerosa.

En el confesionario había figuras escondidas, que parecían almas en pena que aullaban. El aullido aumentaba, a medida que las figuras se iban sumando, y caían de a una al piso de mármol.

Los bancos empezaron a deslizarse de un lado para el otro. Había sombras que se acomodaban como para rezar. El cura no aparecía. Estaba todo oscuro. Nierrs seguía inmóvil y a punto de enloquecer. De repente vio, que desde la escalera que llevaba al subsuelo, alguien subía con una vela encendida.



Era Jas.



— ¿Qué hacés acá? ¿Quién sos? ¿Por qué apagaste las velas del altar mayor? ¿Y los bancos? ¿Qué lío hiciste muchacho? Ya mismo llamo a la policía— le dijo el cura, escupiendo una tras otra cada pregunta.

Nierrs le quería explicar lo que había sucedido, pero no podía emitir ningún sonido, su lengua estaba anudada y parecía querer estrangularlo.

El cura lo echó a patadas de la iglesia, diciéndole:

 — No regreses nunca más, porque la próxima no te salvas del calabozo.



Nierrs salió corriendo. Corrió tan rápido que tropezó y se hizo un agujero en la rodilla. Su sangre manchó el agua sucia del canal.

A la noche siguiente, cuando paseaba por la vereda de enfrente de la iglesia, vio movimientos extraños y luces y figuras que se desdoblaban.

 No sabía si regresar o no.



 Nadie supo por qué, regresaba todas las noches, sólo se conoció que, a partir de ese día y ese mes, al agua del canal Amstel, rodeado por la calle Weesperzude de Ámsterdam, se le van sumando unos centímetros de sangre. Esto explica el motivo por el cual, algunos turistas lo llaman el “Canal Rojo”, recordando al mar de Moisés.


  Autora: Graciela Amalfi.
Extraído de "Baúl de cuentos de la abuela"
Edición Milena Caserola.



Amalfi, Graciela

    Baúl de cuentos de la abuela. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Boticaria Club de Cuentos, 2013.



    ISBN 978-987-29684-0-3       



    1. Narrativa Argentina. 2. Cuentos. I. Título.

    CDD A863





5 comentarios:

  1. te dejo un saludo cariñoso querida amiga y admiro tu gran trabajo de comunicación y difución del arte escrito.

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    1. Gracias Pato por pasar...abrazo desde Argentina para Chile. Graciela♥

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  2. Me gusta mucho, sobre todo las imágenes y el suspenso generado: " Sí, por el tiempo y algo más." ; "Al menos eso es lo que pensaban los feligreses"; "...y lo que era peor, salir del lugar"
    Es de verdad una alegría ver que se hace tanto por la promoción del la lectoescritura. Un abrazo!

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  3. Me gusta mucho, sobre todo por las imágenes y el suspenso generado: "sí, por el tiempo y algo más"; "al menos eso pensaban los feligreses"; "y lo que era peor, salir del lugar".

    Es también de verdad una alegría ver la dedicación por la promoción de la lectoescritura. De verdad un placer!

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